EL BUFETE

DIMENSIÓN DE LA FIRMA DE ABOGADOS

JOSÉ ENRIQUE HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ

1904 – 1955

 
Nació en la calle “El Vapor”, de la ciudad de La Vega, República Dominicana, el 15 de noviembre de 1904 y falleció en la ciudad de Santo Domingo el 9 de febrero de 1955. Hijo del matrimonio de Lisandro Hernández, agricultor y comerciante y Elvira Rodríguez, oriundos respectivamente de Cercado Alto y Tavera, ambas Secciones de La Vega.

Fue bautizado y confirmado en la Iglesia Parroquial de La Vega, en marzo de 1905, por Monseñor Adolfo Alejandro Nouel. Aprendió a leer y escribir a partir del 1909, en la escuela elemental de la profesora Balbina Ceara.

Siguió sus estudios primarios en el colegio “San Sebastián”, dirigido por el Padre Fantino, de quien guardaba gratísimos recuerdos.

Luego ingresó al Seminario Conciliar Santo Tomás de Aquino, de la ciudad de Santo Domingo, donde después de varios años de permanencia llegó a Subdiácono. En el Colegio “San Sebastián” también recibió clases del Prof. Juan García Godoy, quien escribiera en una nota escolar sobre José Enrique lo siguiente: “Si este niño sigue así y prosigue su aplicación, llegará a ser orgullo de su familia, de su pueblo y de su patria”. Sobre estas frases, escribió en una ocasión José Enrique Hernández: “Andando el tiempo, estas palabras serían acicate poderosísimo para mi superación personal”.

También recibió docencia de los distinguidos profesores veganos Leoncio Ramos, Juan Gassó Gassó, Ubaldo Gómez, padre y Manuel Ubaldo Gómez, hijo. Alcanzó el Bachillerato en Letras, en la Escuela Normal de Santo Domingo, en el año 1923.

Se graduó de Licenciado en Derecho, en la Universidad de Santo Domingo, el 26 de julio de 1927. Más tarde en el año 1929, contrajo matrimonio con Gloria Machado Báez, hija del Dr. Manuel Arturo Machado, prominente abogado y connotado tribuno de la época y María Báez. Los esposos Hernández Machado procrearon cuatro hijos: José Enrique, Farailda, Claridiana y Rafael.

Desarrolló en el decurso de su vida una correcta dicción, producto de su extraordinaria costumbre de leer constantemente consagrados autores literarios clásicos y de su época, lo que hacía noche por noche, hasta las madrugadas, prefiriendo siempre comprar un libro antes que adquirir otra cosa.

Sus primeros escritos literarios aparecieron en el semanario “Dios y Patria”, con el seudónimo “Guarocuya”. Escribió en la revista “Blanco y Negro”, con el seudónimo “Píndaro”. También publicó una serie de trabajos bajo el título de “Por el Ayuntamiento de Santiago”, con el seudónimo “Cayo Suetonio”. El 15 de septiembre de 1934 fundó en Santiago, en compañía del Lic. Julio Vega Batlle, el bisemanario “Hélices”. En el campo de la poesía escribió en el 1943 sus únicos versos, un breviario lírico dedicado a sus hijos que llamó “Madejas de Oro”.

Se distinguió como escritor y conferencista. Dejó inéditos los estudios jurídicos siguientes: “El Embargo Reivindicatorio”; “Los Plazos de Gracia en los Tribunales Dominicanos”; “La Promesa Unilateral de Venta con Condición”; “Los Contratos de la Compañía Eléctrica”; “El Narcotismo en las Leyes Dominicanas” y “Una Tentativa de Robo” Ejerció su profesión de abogado en San Pedro de Macorís, en Santo Domingo y en Santiago.

Ocupó los cargos públicos siguientes:

– Procurador General de la Corte de Apelación de Santo Domingo (1930);
– Procurador General de la Corte de Apelación de La Vega (junio de 1930 y enero de 1938);
– Juez de Primera Instancia de La Vega (1931 y 1932);
– Juez de Primera Instancia de Samaná (junio de 1931);
– Juez de la Corte de Apelación de Santiago (agosto de 1938);
– Diputado al Congreso Nacional, por la Provincia de La Vega (1940);
– Juez de Jurisdicción Original del Tribunal de Tierras, con asiento en Santo Domingo (junio de 1941);
– Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en Panamá (1943);
– Abogado del Estado ante el Tribunal de Tierras (1947);
– Delegado ante el Congreso de Academias de la Lengua Española, en México (marzo de 1951);
– Diputado al Congreso Nacional, por la Provincia de Libertador (1952);
– Embajador Extraordinario, para la toma de posesión del Presidente Remón, de Panamá (1952);
– Subsecretario de Estado de Educación y Bellas Artes (1953);
– Miembro de Número y Tesorero de la Academia Dominicana de la Lengua (Sillón T);
– Presidente del Ateneo Dominicano y del Instituto Domínico- Israelí;
– Profesor de Derecho Romano, en la Universidad de Santo Domingo (1953 hasta su muerte en 1955).

En resumen, el Lic. José Enrique Hernández se distinguió en su corta existencia como escritor y conferencista de diáfano y elegante estilo. Su preparación y amplia cultura le permitieron tratar temas muy variados de jurisprudencia, política, historia y critica literaria.

Como profesor universitario, expuso sus cátedras con claridad y eficiencia académicas incomparables, permitiendo a sus alumnos conocer cabalmente la materia impartida.

El Dr. Joaquín Balaguer expuso en ocasión de su elección para ocupar el sillón que dejó vacante en la Academia Dominicana de la Lengua la desaparición física de José Enrique Hernández, que este “distinguido académico” fue un “jurista y escritor que supo usar con gracia y dignidad, en libros y memoriales, el tesoro que cada uno de los miembros de esta docta institución tiene el encargo de conservar intacto y reluciente como una hacienda sagrada: el idioma”, agregando que “mi ilustre antecesor en esta silla que él honró con sus luces y abrillantó con su inteligencia esclarecida, tuvo el mèrito insigne de conocer el origen de su idioma y de haberlo escrito, gracias a la preparación adquirida en los largos años pasados en el Seminario Santo Tomás de Aquino, con la propiedad de quien aprendió el español casi al propio tiempo que la lengua latina”.